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martes, 24 de septiembre de 2013

LA TRANSICIÓN ADOLESCENTE Peter Blos



LA TRANSICIÓN ADOLESCENTE

Peter Blos

 


1)      REALIDAD Y FICCIÓN DE LA BRECHA GENERACIONAL

Blos plantea que es necesario distinguir entre brecha generacional y conflicto generacional


CONFLICTO GENERACIONAL:

Tarea normativa de la adolescencia. 
Sin este conflicto no habría reestructuración psíquica adolescente
Supone un segundo momento de individuación
Es esencial para el crecimiento del self y de la civilización
Este conflicto es tan antiguo como las generaciones mismas, porque la madurez física y emocional del niño determinan su dependencia de la familia y consecuentemente establece los modelos esenciales de relaciones de objetos.
Las instituciones psíquicas (yo- syo- ideal del yo) se originan en la interiorización de las relaciones de objetos.  Cuando se instaura la individuación adolescente, los conflictos suscitados por las adaptaciones regresivas (que lo impulsan a lo infantil) y progresivas (que lo conducen al desarrollo) enfrentan al niño en proceso de maduración sexual con desafíos y alternativas abrumadoras.  Allí radica el  CONFLICTO ENTRE GENERACIONES,  el cual es generado por una desvinculación emocional respecto de lo antiguo y un acercamiento a lo nuevo que solo puede alcanzarse a través de la gradual elaboración de una solución transaccional o transformación:  la estructura psíquica no se modifica, pero en cambio se alteran radicalmente las interacciones entre las instituciones psíquicas.  El syo sigue existiendo y funcionando pero la influencia crítica del yo y su creciente autonomía alteran el absolutismo superyoico y modifican su cualidad, así como su influjo en la personalidad.
Estos logros del desarrollo estabilizan la autoestima en consonancia con la condición física del individuo, su capacidad cognitiva y un sistema de valores que trasciende la ética familiar buscando una base más amplia para su concreción en la sociedad y en la humanidad.

Solo a través del conflicto puede alcanzarse la  madurez


Este conflicto aparece con un correlato en lo afectivo:  angustia y depresión

La tolerancia a estos estados dolorosos no se adquiere en la adolescencia sino en el período de latencia en donde las perturbaciones adolescentes quedan olvidadas.

BRECHA GENERACIONAL: 

Blos afirma que en lo subjetivo se utiliza la brecha generacional como mecanismo de distanciamiento, a través del cual los conflictos internos y el desapego emocional son reemplazados por separaciones espaciales  e ideológicas.  El resultado es una detención en el nivel adolescente a causa de la evitación del conflicto; se pierde así la maduración que da lugar a la resolución del conflicto.

Cuando se establece la brecha generacional como mecanismo prolongado de distanciamiento, en términos de un desapego total del individuo respecto  de su contexto original, el conflicto generacional resulta débil, carente de estructura y de elaboración.

En cambio, si se afirma este conflicto, que actúa con miras a la individuación y a la diferenciación, la brecha generacional, en cuanto estilo de vida, no encuentra terreno fértil en el cual crecer y sostenerse, resultando así transitoria y tendiente a la autoeliminación.

2)      REFEXIONES SOBRE LA JUVENTUD MODERNA  La agresión reconsiderada

El alarmante aumento de la agresión adolescente en todos los sectores de la vida,  obligó a Blos a reconsiderar aspectos de la teoría psicoanalítica para poder comprender esta clase de conducta adolescente.

Enlaza la agresión adolescente con los destinos de la pulsión agresiva, la cual aparece con toda su intensidad en la adolescencia bajo múltiples y cambiantes formas que van :
-De la mentalización a la acción,  y
-Del sueño y la fantasía al asesinato y suicidio

La pulsión agresiva persigue sus propias metas independientes como resultado de una mezcla insuficiente entre libido y agresión.  En los puntos extremos se sitúa la agresión, apoyada por toda suerte de ideologías y razones.  La agresión se vuelve contra uno mismo, contra el objeto o contra el ambiente humano, indicando un desequilibrio o desmezcla fatal entre las dos pulsiones básicas.

Afirma que en la pubertad (o sea, en la maduración sexual) se intensifican de igual manera las pulsiones agresivas y libidinales

La pulsión agresiva, en su forma primaria, es cualitativamente diferente de la agresión empleada con fines defensivos.  Para asumir una función defensiva la pulsión agresiva primero debe ser modificada y adaptada a los intereses del yo.

La agresión es un medio que permite al individuo injerirse en el ambiente a fin de moldearlo de modo de salvaguardar apropiadamente su integridad psíquica, su autoestima y su integración social

Con su conducta inadaptada el adolescente nos está manifestando el desorden de las funciones sociedades.  El adolescente expresa este estado de cosas, auque es incapaz de dar expresión a la verdadera naturaleza de sus causas o a las medidas necesarias para la regeneración de la sociedad

El avance a la genitalidad saca a la luz los antecedentes pulsionales de la niñez y sus relaciones objetales predominantes.  Entre las relaciones objetales infantiles reactivadas por la maduración sexual, durante mucho tiempo cumplió un papel importante el vínculo edípico positivo; solo más tarde y en forma gradual, hallaron un lugar de singular importancia en la teoría de la adolescencia el compl.. de edipo negativo y las relaciones objetales preedípicas.

El desarrollo adolescente progresivo procede siempre por vías regresivas, es decir, la genitalidad sólo se alcanza por el rodeo de un nexo de investiduras con posturas pulsionales pregenitales, incluyendo sus respectivas relaciones de objeto preedípicas y edípicas.  En esta regresión forzosa, sin la cual es imposible alcanzar la madurez emocional, radica el mayor peligro de la integridad de la organización psíquica:  la intensificación de la pulsión sexual (pregenital y genital), la cual en la pubertad no representa por sí misma la fuente exclusiva de los peligros psíquicos conocidos como angustia edípica y culpa sexual. 
La singularidad del desarrollo adolescente  se destaca en que  ese desarrollo progresivo depende de y está determinado por la regresión, su tolerancia y su empleo en pro de la reestructuración psíquica.

Normalmente el avance hacia la genitalidad es acorde con el yo, y cuenta con el apoyo social de los pares y la sanción del modelo parental respecto de la unión sexual y la paternidad o maternidad.  En este camino, los obstáculos están dados por las fijaciones pulsionales y la angustia superyoica.
La regresión constituye una fuente de conflictos, angustia y culpa.  Esta regresión a la pregenitalidad y a sus respectivas relaciones de objeto posee un carácter desacorde con el yo, tiende a disminuir la autoestima, a no ser que alcance el estado de megalomanía infantil

La regresión es ilimitada e interminable, en tanto que el proceso solo es asegurado por la creciente delimitación del self.  En su derrotero final, la regresión da paso a la megalomanía y al narcisismo primario, mientras que el progreso desemboca en una afirmación del principio de realidad y en la aceptación de la muerte.

La regresión hace operar al yo evolucionado, dotado de las capacidades propias del período posterior a la latencia, sobre los conflictos, la angustia y la culpa infantiles que el débil y limitado yo de años anteriores era incapaz de resolver, neutralizar o despojar de su carácter nocivo.  Esas tareas han pasado a ser el mandato del yo adolescente.  Un yo capaz de hacer frente a esas tareas tiene las propiedades de lo que puede denominarse “yo adolescente”.

La regresión adolescente apunta a resolver las dependencias infantiles porque estas son inconciliables con las relaciones objetales adultas y la autonomía del yo.  Sumamente característico de las relaciones objetales infantiles es su ambivalencia que afirma la dependencia del objeto tanto en términos de agresión como de libido.  El temor a la pérdida de amor y la angustia de castración provocan una tenue mezcla de ambas.  Bajo la influencia de la regresión adolescente,  esta fusión se anula parcialmente, y la ambivalencia primaria ( que incluye el amor incondicional y el odio irreconciliable), invade las relaciones del adolescente con los objetos, los símbolos, las representaciones y el self.
Los estudios sobre la niñez han permitido averiguar que la mezcla de pulsiones en relación con un mismo objeto puede ser eludida dividiendo al objeto, o escogiendo un objeto parcial para amar y otro para odiar, uno para poseerlo y otro para destruirlo.  Esta solución arcaica del conflicto de ambivalencia durante la adolescencia tiene el efecto de primitivizar las relaciones objetales

La regresión, tal como la concibe Blos, no es de índole defensiva sino que cumple una función adaptativa.  Un yo adolescente será capaz de cumplir la tarea regresiva si puede tolerar la angustia resultante de  la regresión pulsional y del yo.  Y esto solo es posible si permanece lo suficientemente ligado a la realidad como para impedir que la regresión alcance la etapa de indiferenciación.  Si no está preparado para dicha tarea, por fuerza evitará la resolución regresiva de los conflictos infantiles, y no podrá consumar el desapego emocional de los lazos familiares y de las fantasías y símbolos infantiles.  Si al adolescente le es imposible conciliar e integrar las necesidades y deseos del período infantil, tenderá a reafirmar su libertad de las dependencias de la niñez por medio de la acción y la imitación.  Ya que no puede entablar contacto regresivamente con su mundo infantil, desplaza el drama interior al exterior.  La consecuente desmezcla de pulsiones aumenta la intensidad de la acción y de la emoción, la resolución del conflicto queda como tarea externa, sólo consumable mediante cambios exteriores logrados por medio de un obrar enérgico.  Esta  lucha con el ambiente demora o impide la restauración de la mezcla de pulsiones, y perjudica la  concertación de una alianza entre las pulsiones libidinales y agresivas (condición previa para el logro de la genitalidad).
En el plano superyoico, las posturas libidinales irresueltas o inconciliables (infantiles y puberales, dependientes y autónomas) se presentan bajo la apariencia de elementos absolutos y opuestos: el bien contra el mal, lo nuevo contra lo viejo, lo hermoso contra lo feo, etc.

Es la función social de la adolescencia abrazar una ideología y trasformarla en las manifestaciones sociales y caracterológicas del hombre moral.  Cuando el adolescente trata de eludir la regresión lo seducen fácilmente las causas o grupos sociales que definen para él lo bueno y lo malo, y él hace suyos los agravios cometidos por esta gente.  Si uno comete actos de agresión y violencia pero es miembro de un grupo que aprueba la acción, ello tiende a neutralizar su culpa individual.  El aprovechamiento social de la agresión neutraliza la culpa individual

5) LA IMAGO PARENTAL ESCINDIDA EN LAS RELACIONES SOCIALES DEL ADOLESCENTE 

Es común observar que los adolescentes tienen tendencia a ver el mundo y a las personas en términos de “blanco o negro”
El adolescente se percata que esta división tajante en opuestos es bastante irreal y no puede ser sostenida.  Con esta disposición anímica, atribuye a los objetos cualidades en una forma primitiva (lo bueno y lo malo)
Originariamente en la mente del niño la madre “buena” y la madre “mala” no son un objeto idéntico; cada una de ellas es diversa y separada de la otra.  Sólo con la formación del objeto y la constancia del self se vuelve factible la síntesis de los objetos parciales, y puede emerger el objeto total.  Sin embargo, a lo largo de la vida nunca se extingue del todo la posibilidad de que, en situaciones de stress, este proceso se revierta.
La elevada posición de la madre es mantenida primero mediante la escisión y luego mediante la idealización.  Las distorsiones de la realidad inherentes a ambas reaparecen en la adolescencia, con una idealización transitoria del self y el objeto

Dentro de la cosmovisión antitética de la adolescencia, el orden más alto de absolutos y de opuestos está dado en la polaridad de masculino y femenino, activo y pasivo, interior y exterior.

Anna Freud ha hecho referencia al “ adolescente intransigente”, en cambio Blos ha empleado la expresión “totalismo adolescente”.  Estas expresiones aluden a un proceso defensivo, del mismo modo que la conducta opositora y el retraimiento, que son características normales de las relaciones de objeto durante el segundo proceso de individuación de la adolescencia.

Concepto de medio autoplástico


Cuando el proceso adolescente revive la etapa temprana del imago parental escindida, con su característica tendencia ambivalente, todas las pasiones y angustias edípicas buscan expresión  en el  ambiente social.  Así, cualquier cosa que haga el adolescente, lo hará en forma extrema, en forma episódica, sin solución de continuidad.  Blos ha llegado a considerar el acting out como una variedad de comportamiento adolescente específica de la fase.  Este fenómeno puede deberse al hecho que el adolescente ha revivido en forma regresiva la etapa de la motilidad expresiva que corresponde a las fases pre verbales y a las primeras fases verbales de la vida.
Los adolescentes exteriorizan dentro del grupo de pares los restos de la tendencia ambivalente pre verbal infantil.  Emplean un medio social creado por ellos mismos a fin de moderar y sintetizar las imagos parentales escindidas, que a menudo están apenas integradas, tratando con ello de separar su sentimiento de división interior, de desarmonía e incertidumbre.  Las relaciones sociales dentro del grupo de pares adolescente tienen un sello peculiar, que Blos designa con la expresión “ medio autoplástico”.  Con esto se refiere a la capacidad del adolescente para gestar y promover un medio social con el único propósito de integrar y armonizar los residuos de las dicotomías por escisión de objeto.  Al revivir sustitutivamente los imagos escindidas en el medio autoplástico, el adolescente instituye de manera autónoma, un sistema social transaccional con la finalidad de modificarse a sí mismo pero no a su ambiente. Así el adolescente establece cuasi-relaciones en el medio autoplástico con sus pares, las cuales no son auténticas.  Las relaciones de este tipo se desvanecen sin que se sienta su pérdida ni sobreviva un claro recuerdo de ellas
En el ambiente autoplástico se reviven los imagos parentales despreciados e idealizados frente a sus “dobles” respectivos, creados en el ambiente de los pares, con miras a su unificación.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        
8) EL SEGUNDO PROCESO DE LA INDIVIDUACIÓN DE LA ADOLESCENCIA


Si el primer proceso de individuación es el que se consuma hacia el tercer año de vida con el logro de al constancia del self y del objeto, Blos propone que se considere la adolescencia en su conjunto como segundo proceso de individuación.  Ambos períodos comparten la mayor vulnerabilidad de la organización de la personalidad.  Cualquiera de ellos que se malogre da lugar a una anomalía del desarrollo (psicopatología).  Lo que en la infancia significa salir del cascarón de la membrana simbiótica para convertirse en un ser individual que camina por sí solo, en la adolescencia implica desprenderse de los lazos de dependencia familiares para pasar a integrar la sociedad o el mundo de los adultos.  En términos metapsicológicos: hasta el fin de la adolescencia las representaciones del self y del objeto no adquieren estabilidad y límites firmes, o sea no se tornan resistentes a los desplazamientos de las investiduras.  El superyó edípico pierde en este proceso algo de su rigidez y de su poder, en tanto que la institución narcisística del ideal del yo cobra mayor influencia.  Estos cambios estructurales hacen que la constancia de autoestima sea cada vez más independiente de las fuentes exteriores.

La desvinculación respecto de los objetos (de amor y de odio) interiorizados abre camino en la adolescencia al hallazgo de objetos de amor y de odio ajenos a la familia.

La individuación implica que la persona en crecimiento asuma cada vez más responsabilidades por lo que es y por lo que hace, en lugar de depositarla en los hombros de aquellos bajo cuya influencia y tutela ha crecido.

Afirma que la adolescencia es el único período de la vida humana en que la regresión yoica y pulsional constituye un componente obligatorio del desarrollo normal.  La regresión normativa adolescente opera el servicio del desarrollo.

Conceptualiza como “individuación adolescente” el proceso de cambio estructural y su logro, subrayando el prominente papel de la desinvestidura de representaciones objetales infantiles en la reestructuración psíquica de la adolescencia.
La regresión adolescente no cumple una función defensiva sino que es parte inherente del desarrollo puberal.  Esta regresión provoca con suma frecuencia angustia. Si esta angustia se torna ingobernable, se movilizan secundariamente, medidas defensivas. La regresión adolescente no es en sí misma una defensa, pero constituye un proceso psíquico esencial, que pese a la angustia que engendra, debe seguir su curso.

En la reestructuración psíquica adolescente no sólo observamos una regresión pulsional sino también una regresión yoica.  Esta última connota la revivenciación de estados yoicos abandonados total o parcialmente.  La regresión yoica siempre se evidencia en el proceso adolescente, pero únicamente opera en contra de la segunda individuación cuando actúa de manera puramente defensiva.  El desarrollo progresivo se estanca solo cuando la regresión pulsional y yoica alcanza la inmovilidad de una fijación adolescente.

Los estados yoicos adolescentes de naturaleza regresiva pueden reconocerse en un retorno al “lenguaje de la acción” y en un retorno al “lenguaje corporal”, a la somatización de los afectos, conflictos y pulsiones.  Este último fenómeno es el responsable de las numerosas afecciones y dolencias típicas de la adolescencia (anorexia, bulimia).



17)  CUANDO Y COMO SE TERMINA LA ADOLESCENCIA?


La adolescencia parece una etapa de crecimiento que uno simplemente debe pasar.  Una opinión ampliamente difundida afirma que aquella puede extenderse indefinidamente, en cuyo caso se habla de un “eterno adolescente” .

Estamos mejor informados acerca del comienzo de la adolescencia que sobre su culminación.  Pues la iniciación coincide con hitos somáticos mensurables, tales como los caracteres sexuales primarios y secundarios, así como las curvas de crecimiento y los datos psicológicos confiables.

Existen criterios fenomenológicos para definir el fin de la adolescencia. Blos llama la atención sobre la disminución gradual  de los cambios de humor típicos de la adolescencia.  Las emociones ahora se ocultan de modo selectivo y discriminativo del mundo público y se privilegia la comunicación entre amigos y amantes.  Esta capacidad para compartir ciertos aspectos del self ya sea con el sector público o con el privado de la vida sin sentirse dividido o desgarrado constituye un signo de que la adolescencia está pasando o ha pasado.  El intento de entenderse a sí mismo hace que la necesidad de ser entendido siempre sea menos urgente, menos incontrolable y exaltada.  Esta nueva característica de la fase de consolidación, denominada adolescencia tardía, puede describirse también diciendo que la posibilidad de predecir la conducta y la motivación se vuelve con el tiempo más regular y exacta.

La formación del carácter alcanza una condición de definitiva estabilidad hacia el final de la adolescencia, cuando la autonomía yoica, en alianza con el ideal del yo, desafía parcialmente pero con eficacia el predominio del superyó.   Esta instancia psíquica que imperaba sin rival alguno durante la niñez y que daba pie a una lucha interminable entre la rebeldía y la sumisión, acompañada por sentimientos de omnipotencia, de culpa o de vergüenza, sufre durante la adolescencia una revisión crítica dentro del sistema motivacional. En consonancia con la consolidación de la personalidad adolescente tardía, la aparición de un plan de vida, de un estilo de vida, de un esfuerzo orientado hacia una meta posible de alcanzar, se vuelve factible y hasta obligatorio.

A estos signos fenomenológicos de la conclusión de la adolescencia puede agregarse el cambio gradual en la naturaleza de las relaciones, personales o comunitarias, hacia determinados compromisos discriminatorios y defensivos dentro de las esferas privada y pública de las necesidades  y aspiraciones individuales.

Blos señala 4 tareas evolutivas que conducen al adolescente hacia la adultez:

1)      El segundo proceso de individuación

Adoptando la terminología de Mahler en su investigación sobre la niñez temprana, Blos ha postulado un segundo proceso de individuación en la adolescencia. 
La individuación infantil  se produce en relación con la persona que tiene al niño a su cuidado, la madre.  En la fase de separación-individuación, la existencia de la madre como objeto independiente surge mediante el proceso de interiorización.  Los padres interiorizados no son cuestionados hasta la pubertad.  Durante la adolescencia, estas viejas y familiares dependencias, así como los objetos infantiles de amor y de odio, vuelven a ocupar un lugar en la vida emocional. La desvinculación objetal mediante la individuación en el adolescente no ocurre en relación con objetos externos, ahora tiene lugar en relación con los objetos interiorizados de la niñez temprana.
Un desplazamiento característico de investidura que señala esta liberación puede observarse en la investidura libidinal del self que da como resultado el transitorio egocentrismo y autoengrandecimiento del adolescente.  Esta grandiosidad narcisista no deja de suscitar el sentimiento contrario de nulidad, impotencia y desesperación.  Estos conocidos estados afectivos son semejantes a la manía, la depresión y el duelo.  Es decir, los cambios de humor de la adolescencia son un colorario del segundo proceso de individuación.
La constelación conflictiva del segundo proceso de individuación puede observarse de modo más dramático en ciertas formas de actuación.  Incapaz de resolver el estado intenso de dependencia, el adolescente recurre al mecanismo de exteriorización con el fin de crear un mundo nuevo y perfecto, que gratifique sus necesidades, las imperfecciones del viejo tiene que ser erradicadas por cualquier medio que sirva para ese propósito.  Tales operaciones de recate del narcisismo infantil evitan la desilusión del self y del objeto mediante la proyección de lo malo sobre las instituciones sociales y los mandatos concretos y simbólicos de la sociedad.

2)      La continuidad yoica

Segunda tarea o desafío que el adolescente tardío debe encarar a fin de concluir el proceso adolescente.

Para que el niño sobreviva en el mundo en que ha nacido, necesita durante muchos años del apoyo, la guía y la orientación proporcionados por las personas que lo tienen bajo su cuidado. En este amplio ecosistema psicológico, los padres funcionan como extensiones del yo del niño; la adolescencia modifica este estado radicalmente.  Durante la adolescencia normal, el niño en crecimiento utiliza su facultad cognitiva y su madurez somática mayores para obtener independencia emocional, moral y física.  Esta es la época en que se forma su propia opinión sobre su pasado, presente y futuro.  En este momento asistimos al advenimiento del hombre conciente de sí que, por primera vez, se percata de su vida originaria y al mismo tiempo única que se extiende entre el nacimiento y la muerte.
Las perturbaciones en la formación de la continuidad yoica o su patología clínica se reflejan con mayor claridad en los casos que presentan un tipo especial de distorsión de la realidad.  En estos casos se provocó deliberadamente una representación defectuosa de la realidad en la mente del niño.  Como resultado el niño aceptó como real lo que le dijeron que era real.

3)      El trauma residual

La tercera tarea se relaciona con el concepto de trauma.  El trauma constituye una experiencia dañina inevitable en el período infantil.  Cualquiera que haya sido la adaptación a estos choque nocivos en el crecimiento psicológico queda al final de la adolescencia un residuo que desafía los recursos adaptativos de la adolescencia tardía.
El trauma residual es ese aspecto del trauma que nunca se resuelve y que, de hecho, nunca puede resolverse.  Este incentivo persistente empuja al adolescente tardío hacia un conjunto de compromisos más o menos definitivos de índole personal así como impersonal.
El trauma residual sirve como un organizador que promueve la consolidación de la personalidad adulta y explica su singularidad.  La socialización del trauma residual es anunciada en terapia cuando el joven  paciente asume la responsabilidad de su propia vida, tolerando un mínimo de tensión y dejando de hacer el duelo por sus fantasías y expectativas infantiles. 

4)      La identidad sexual

Cuarto y último desafío: la identidad sexual definitiva.  Este concepto se distingue de la identidad sexual original que se establece tempranamente en la vida.  La actividad sexual no constituye por sí misma un indicio de una conclusión normal de la adolescencia y no ofrece ninguna garantía de que se haya logrado la identidad sexual definitiva específica de cada sexo.  La formación de la identidad sexual depende de la trasmutación del componente de la pulsión sexual inadecuado al sexo en una nueva estructura psíquica, el ideal del yo.  Este es un proceso extraordinariamente difícil y lento que requiere el abandono de las idealizaciones infantiles del self y del objeto.
La típica regresión adolescente, que Blos llamó “regresión al servicio del desarrollo”, incentiva la dicotomía infantil entre el objeto “todo bueno”y el objeto “todo malo”.  Este estado refleja un vínculo objetal primitivo, preambivalente.  Solo habrá una relación adulta duradera cuando el estado de ambivalencia madura se estabilice estructuralmente en la adolescencia tardía.

Estos cuatro desafíos o tareas representan componentes integrantes de un proceso total.  Las cuatro actúan sinérgicamente y al unísono; sus resoluciones evolutivas son globales, el uno sin el otro jamás pueden conducir a una conclusión normal de la adolescencia
Es la integración de los cuatro desafíos lo que nos confirma que la etapa evolutiva de la adolescencia ha llegado a su conclusión........... chan, chan!!

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